Subes el cerro, te detienes, miras hacia el Pacífico y eliges una plantita. Conversamos sobre cómo cuidarla, te llevas algo más que una maceta.
Estamos en Recreo, donde Viña del Mar se inclina hacia el mar. El jardín ocupa una casa de cerro, con repisas de madera que bajan en escalones, un invernadero que se llena de flores en primavera y un patio donde la luz cambia varias veces al día.
No es un local comercial: es un lugar donde puedes detenerte, conversar, mirar el agua entre los techos pintados y elegir con calma una plantita que te acompañe en casa.
Bienvenidos arribaTrabajamos en cuatro promesas concretas. Si alguna no se cumple, queremos que nos lo digas.
Cada planta sale con un par de minutos de conversación: qué luz tiene tu casa, cuánto riego le das, dónde vives.
Recomendaciones afinadas para el viento del Pacífico, la salinidad, el sol fuerte de la tarde y los espacios reducidos del cerro.
Si quieres mirar, sentarte un rato y volver otro día, perfecto. La planta correcta aparece cuando hay tiempo de elegirla.
No lo sabemos todo, pero compartimos lo que hemos visto funcionar acá arriba. Y si algo no resulta, lo conversamos.
Una muestra muy chica del catálogo. Vamos rotando según lo que llega y lo que florece.
Estamos subiendo el cerro de Recreo, en la frontera de Valparaíso con Viña. Tenemos micros que pasan por la avenida y se puede llegar a pie desde abajo. Si vienes desde Viña, pregúntanos por el camino más bonito.